El FengShui es el arte de ubicar y distribuir los diferentes objetos que integran nuestros "espacios vitales" ( casas, oficinas, lugares de trabajo... ) de manera que nos aporten circunstancias positivas ( en forma de "suerte" favorable ). Es una disciplina de varios miles de años, original de la China, que tiene diferentes escuelas, que varían en ciertos postulados, pero que coinciden en más aspectos de los que difieren.
Desde el punto de vista occidental la encuentro una disciplina de aplicación muy actual y que "cuadra" en lo esencial con aspectos muy lógicos.
El Feng Shui estudia dónde ubicar una casa, un negocio, y cómo disponer los diferentes elementos en el interior y en el exterior para que el Chi ( la energía que infunde vitalidad, interrelaciona y permite el cambio a cualquier objeto), fluya de manera armoniosa y con ello nuestra fortuna se vea favorecida.
A esta energía -el Chi - los japoneses la denominan Ki, y los indús Prana. En occidente decimos en ocasiones que un lugar nos aporta “buenas vibraciones” o “malas vibraciones”.
Es posible que la primera vez que oímos que el hecho de colocar un objeto en un lugar u otro de una habitación puede influir en nuestra fortuna, lo recibamos con cierta incredulidad o con reserva.
Pero todos tenemos claro que un lugar donde no nos sentimos a gusto es más difícil pensar con claridad, expresarse con claridad y relacionarse positiva y armoniosamente con los demás. También está claro que un cierto orden y armonía en nuestro entorno contribuye a conseguir ciertos objetivos con mayor facilidad.
Yo pienso que es importante ver que esperamos de una cierta estancia. Así por ejemplo la armonía de una habitación donde juegan nuestros hijos, está precisamente en permitir que manipulen diversos juegos a la vez aunque desde nuestra perspectiva de adultos lo veamos como desorden. Un museo de juguetes puede resultar muy aburrido para un niño.
Es decir orden y armonía sí, pero en función de para qué.
Otro ejemplo sería que la mayoría preferiríamos una habitación donde dormir con nuestra pareja que fuera íntima y acogedora ( más “ying”) y en cambio elegiríamos tener un negocio bien vistoso, iluminado, en un lugar céntrico y concurrido ( más yang).
A veces me doy cuenta de que el Feng Shui es uno de aquellos campos de conocimiento que recogen aspectos que “todos sabemos en el fondo, pero que pocos sabrían expresar”.
A menudo, en nuestro caminar por este sendero terrenal en el que transcurren nuestras vidas, vamos acumulando objetos, pertenencias, posesiones, muchas de las cuales son de dudosa utilidad. Algunos incluso preferiríamos no tenerlos.
Unas veces las guardamos por melancolía: nos sirvieron ayer y los guardamos hoy, aunque ya no nos sirvan, como si con ello pudiéramos retener el ayer.
Otras veces no nos desprendemos de ellas porque tienen un valor económico ( costaron lo suyo en su momento).
Muchas las guardamos “por si un día...” Quizá un día las necesitemos, sí... Pero entre tanto habrán ocupado espacio, nos habrán ocupado un tiempo en su manutención o conservación, o habremos tenido que acarrear con ellas en nuestros cambios de vivienda, de un lugar a otro.
Y hay más motivos por los que guardamos cosas. Muchas veces hasta nosotros mismos ignoramos por qué guardamos algo. ¿ No te has preguntado alguna vez.... – Y por qué guardo yo esto???
Suelta lastre.
¡Y volarás!
Despréndete de todo aquellos que no te está aportando algo bueno. Piensa que lo que no es útil para ti ahora, quizá lo sea para otra persona. Lo que para ti es un estorbo ,para otro puede ser un tesoro.
Si algo no te sirve, pero para ti es entrañable, si es un buen recuerdo, si te transmite el amor que tu u otra persona puso en él alguna vez, entonces es bueno para ti, cando lo veas te reportará buenas vibraciones, buen Chi.
Trata a las personas que te rodean y a ti mismo con amor. De esta manera los escenarios donde vives, los objetos que te rodean, se impregnarán de un Chi positivo.
Y con lo que no te sea útil, puedes hacer varias cosas:
- regálalo
- intercámbialo
- véndelo
- recíclalo.
A de más, yo particularmente he comprobado que el orden correcto sería justamente el que he expresado.
Ábrete al ciclo del dar y recibir y te sorprenderás. Mi experiencia diceque cuando te desprendes de algo, sobre todo si lo haces con amor y gratitud, recibirás más de lo que des – aunque no siempre sea material-.
Seguro que estás de acuerdo conmigo en que, de entrada, si das algo a alguien que lo necesite, inmediatamente sentirás un bienestar gratificante, la alegría de haber hecho algo bueno. Y ese sentimiento ya te compensará el estancamiento que te provocaba tener algo que no necesitabas.
El Feng Shui postula que todo está vivo, que todo está relacionado y que todo es cambiante.
Tu mismo estas vivo. No cargues con cosas materiales que no necesitas.
Tu mismo estás interrelacionado con todo lo que te rodea y con el resto de la humanidad. La casualidad no existe. Seguro que si tu das algo, alguien lo estará necesitando.
Tu mismo eres cambiante. Lo que necesitabas ayer, probablemente no lo necesites hoy. Fluye libremente por el río de la vida.
Da una segunda vida, con agradecimiento, al equipaje con el que no quieres cargar. Camina ligero: te cansarás menos y llegarás más lejos.
Espero sinceramente haberte aportado algo bueno.
¡Que un Chi propicio fluya por tus espacios vitales!
Nel Martínez.
Asesor de Feng Shui.
Sol Creixent.
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